Sólo hasta su segundo viaje, Cristóbal Colón visitó nuevamente nuestras tierras acompañado de un tesoro superior al oro. Se trataba de la caña de azúcar que fue entregada a nuestros ancestros en 1493, quienes la cultivaron con empeño para luego exprimirle a nuestras tierras todo su sabor. Desde entonces este arte se fue perfeccionando por clanes ocultos, quienes heredaban su receta a las generaciones que los sucedían, para guardarla y mejorar este gran legado atesorado desde la conquista.

22:47
Alejandro Herrera

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